porque mis hijos no ven la television

Veo con preocupación que la televisión (tell-a-vision) es uno de los “invitados” más comunes en las casas y sobre todo en las familias con niños. Por eso decidí escribir éste artículo con 10 razones para convencerte de sacar de tu casa a ese extraño invitado. 

La verdad es que ya ni recuerdo desde hace cuántos años dejé de mirar la televisión así que cuando me convertí en mamá fue muy fácil decidir que mis hijos tampoco lo harían. Sin embargo, veo que la televisión es un integrante de la mayor parte de las familias. Incluso, muchas veces, cuando decimos que no miramos televisión en casa nos miran como si fuéramos de otro planeta, como si fuera imposible vivir en un mundo sin televisión. 

Claro, es que la televisión entretiene a los niños y deja tiempo libre para los padres, pero como padres, ¿Sabes el daño que podría causarle a sus hijos? ¿Sabes la influencia que tendrá en su crecimiento y desarrollo? Si estás interesada en la salud integral de tus hijos te invito a seguir leyendo algunas de las razones que propongo por las que podrías considerar quitar definitivamente la televisión de la vida de los niños.

La televisión puede ahogar la imaginación

La televisión entrega imágenes ya creadas, ya terminadas, hechas por adultos y probablemente muy diferentes a las que un niño podría crear con su propia fantasía. Por lo que puede representar un bloqueo para que desarrolle su creatividad e imaginación.

La televisión reemplaza el juego 

Durante los primeros años de vida, el juego es la principal forma de aprendizaje, a través del juego se aprende y se conoce el mundo; pero ¿Qué pasa cuando un niño está frente a un televisor? No mucho. Está sentado, no juega, no se mueve, es un receptor pasivo. La televisión entretiene la mente, y el entretenimiento no es juego. 

La televisión impide la creación de imágenes internas 

Para desarrollar el pensamiento abstracto el cerebro necesita desarrollar imágenes internas como respuesta a los estímulos de lenguaje pero, como  te comento en el punto anterior, al mirar televisión el niño es un receptor pasivo por lo que el cerebro no está activo creando conexiones, creando imágenes. Como sabes, aquello que no se utiliza se atrofia. Al mirar televisión se está perdiendo la función de crear imágenes mentales propias. Esto podría impedir el desarrollo posterior de capacidades para el pensamiento abstracto y estructuras metafórico simbólicas mentales. 

La televisión evita el desarrollo de estructuras neuronales precisas y habilidades mentales 

Está relacionado con los puntos anteriores pero en éste punto quisiera agregar datos concretos. Un niño estadounidense promedio pasa unas seis mil horas frente a la televisión antes de los cinco años de edad. El Dr.Keith Buzzel [1] ha explorado las implicaciones neurológicas de esto y ofrece evidencia contundente de que el acto mismo de ver la televisión es el problema, no sólo la programación. Sin entrar a los detalles de los estudios que realizó sobre el cerebro y sus conexiones, la conclusión es que los niños pequeños al mirar televisión se quedan paralizados, adormecidos, sus ojos pueden estar abiertos, pero no se está registrando casi nada internamente. 

La televisión aumenta problemas oculares 

Cuando una persona ve la televisión utiliza muy poco, o nada, los sentidos como el tacto, gusto u olfato. Se podría decir que el sentido que utiliza es el de la vista, pero ¿Crees que se está utilizando de una manera sana? Observemos…cuando la televisión se enciende, la pantalla se convierte en toda la periferia, el campo visual se reduce. 

Los órganos del sistema visual son más o menos cinco (el lente, pupila, cámara y retina son un órgano, el ojo con sus músculos son otro órgano móvil, los dos ojos en la cabeza son un órgano binocular, los ojos en la cabeza móvil que pueden girar integran otro órgano que recolecta información del ambiente). Un sistema visual puede orientar, explorar, investigar, ajustar, optimizar, resonar, extraer y encontrar un equilibrio mientras que otros sentidos no pueden hacerlo. Y qué crees, que al ver televisión la mayoría de los sub-órganos que conforman el sistema visual no se utilizan, se priva al sistema visual de una gran diversidad de información que existe en el mundo real, además de afectar la atención y la vigilancia. 

La televisión aumenta el estrés

En algunos de los puntos anteriores ya hablamos de cómo el niño ante la televisión es pasivo y está como adormecido. Los productores de televisión al descubrirlo introdujeron los “efectos susto” que son sonidos o cambios de luz repentinos e inesperados para enviar al cerebro una alarma que los “despierte”. Esta llamada de atención es generada por el sistema nervioso simpático que da una pequeña dosis de cortisol, sustancia que se activa en el cuerpo en caso de emergencias. El cortisol, es indispensable para la supervivencia en pequeñas dosis, al aumentar la dosis es bastante tóxico, y el síntoma de sobredosis de cortisol es el estrés. El cerebro se mantiene en constante hiper-alerta. 

La televisión puede reemplazar la comunicación entre padres e hijos 

Cuando la televisión apareció, en muchos hogares desaparecieron la mayoría de las narraciones de las abuelas, las charlas de familia, las pláticas de sobre mesa, los cuentos antes de dormir. No hay comunicación a través de la televisión, se va perdiendo ese entorno de comunicación rico, sutil, personal. Están cambiando las relaciones que establecemos los unos con los otros. 

La televisión reduce la capacidad de interpretación 

A través de varios estudios neurofisiológicos se ha descubierto que los sistemas sensoriales y neuronales al estar recibiendo imágenes de la televisión no pueden reconstruir “un todo”, se convierten en un panorama separado, fracturado, que no representa el mundo real, lo cual convierte a los televidentes en seres vulnerables sin capacidad de juicio ni de interpretación. 

La televisión promueve el consumismo 

Las grandes empresas saben muy bien que con una programación apropiada pueden intervenir en los hábitos de consumo y no dudan en invertir millones en investigaciones para crear estrategias de marketing. Un artículo de la revista Forbes profundizó en cómo los hábitos de consumo de un niño pueden establecerse a la edad de seis años para el resto de su vida. 

Un ex empleado de Google, Tristan Harris, en una charla TED [2] también habló sobre como nuestras mentes son secuestradas “Nuestras elecciones no son tan libres como pensamos. No hay problema más urgente que este…”

La televisión reduce formas de inteligencia como la empatía, amor, compasión. 

Creo que todos compartimos la esperanza de que nuestros hijos vivan en un mundo más armonioso, con más posibilidades, un mundo mejor. Sin embargo, es un hecho que nuestra sociedad alienta el acceso de nuestros niños a la televisión y al llegar hasta este punto creo que te ha quedado claro que la televisión impide el desarrollo de las capacidades de pensamiento abstracto, la creación interna de imágenes, la interpretación, todas éstas capacidades indispensables para desarrollar formas más elevadas de inteligencias como la empatía, la compasión, el amor. 

Ahora con esta información que has recibido, puedes usar el tiempo extra sin ver la tele y conectar con lo más valioso que tienes frente de ti: otro ser humano. 

Referencias 

[1] Hijos de Cíclopes. Keith Buzzell. Waldorf Publicaciones 2017 

[2] Tristan Harris (Abril,2017). Cómo un grupo de compañías tecnológicas controlan billones de mentes cada día. 

[3] Usted es el primer profesor de su hijo. Rahima Baldwin Dancy. Ediciones Medici 2006 

[4] Pediatría para la familia. Compendio terapeutico, M.Glockler y Goebel. Ed. Epidauro 2000